viernes, 17 de junio de 2011

Minería y actividades extractivas en Venezuela: Breve historia. Periodo de la Conquista y la Colonia


La actividad minera y extractiva en el continente americano, igual que en otros continentes, responde a las necesidades de los pueblos que van encontrando utilidad a los minerales y a los metales que ya han descubierto.

La Edad de Piedra representa un largo periodo en la evolución del quehacer humano, en el que los materiales para la elaboración de herramientas, útiles de trabajo y otras actividades del hombre, eran la piedra: pedernal, sílex, cuarzo, cuarcita y obsidiana.

A esta Edad le siguió la de los Metales. En mitología y literatura se habla de la existencia de una Edad de Oro, sin embargo no se refiere a que el material más usado fuese este metal noble, así mismo ocurre con la Edad de Plata. "Entre los poetas fue el tiempo en que vivió el dios Saturno, y los hombres gozaron de vida justa y feliz". En las obras literarias, la Edad de Oro usualmente acaba con un acontecimiento devastador, que trae consigo la caída del hombre.

La Edad de Bronce, precedida generalmente por una Edad del Cobre, se remonta en algunos sitios al año 3000 a.C. (Grecia). Esta edad sí refleja el uso preponderante de estos metales. En China, la edad del bronce comenzó en el 1800 a.C. Las culturas precolombinas de América no conocieron la tecnología del bronce hasta el 1000 d.C. aproximadamente. Al principio la aleación de cobre y estaño fue usada de forma limitada, principalmente para objetos decorativos. Finalmente fue utilizado para utillaje y armamento. Esto provocó la búsqueda de estos materiales en el occidente del Mediterráneo, creando una ruta de los metales que llegaba hasta el sur de la Península Ibérica y centro de Europa. Los pueblos que desarrollaron la cultura del bronce fueron pueblos belicosos y conquistadores precisamente por la mayor resistencia que poseían las armas frente a las realizadas con materiales de cobre o piedra.

La Edad del Hierro es el último período de la prehistoria en Europa, aunque es seguro que el hierro ya fue conocido desde los albores de los tiempos, por ejemplo, en Egipto, pero como material escaso. Es más útil que el bronce, cuyo uso caracteriza a la etapa anterior, por ser más duro y flexible, aunque el uso del bronce continuó, sobre todo en la fabricación de objetos destinados al culto. En el Asia Menor, se consideran precursores en el uso del hierro, a los hititas, residentes en Anatolia, cuyas técnicas de aprovechamiento fueron conocidas hacia el año 1200 a.C, en Asia, y en la zona del Danubio, luego de la caída de ese pueblo, a causa de las invasiones nórdicas. Entre los asirios, fue muy frecuente su utilización. El gran adelanto en el uso del hierro fue posible con la aparición del horno de fuelle que le permitió alcanzar una temperatura de 1.500 ºC. El calentamiento del metal posibilitó que pudiera dársele las formas más diversas, con la ayuda de moldes.

Sabemos que el uso de minerales en América es tan antiguo como la presencia humana en el continente. Ya en el Período Paleoindio se constata el uso de óxidos de hierro para diversos usos funcionales y rituales, desde Norteamérica hasta Tierra del Fuego. Durante el Período Arcaico también se populariza el uso de minerales de cobre, plomo y manganeso, entre otros, con el objeto de elaborar pinturas y objetos para la industria lapidaria. Ya en el Formativo, a los anteriores usos se le añade la aparición de la metalurgia del oro, el cobre y posteriormente la plata y el estaño, entre otros. De cierto modo puede decirse que la minería ha sido testigo privilegiado de toda la historia indígena americana, estando presente hasta la llegada de los europeos en el siglo XV y aún hasta nuestros días.

Pese a la importante presencia de la minería en la prehistoria americana, aún es muy poco lo que sabemos acerca de ella. La mayor parte de las investigaciones arqueológicas se han centrado en el uso de minerales en la metalurgia, la lapidaria o la preparación de colorantes y pigmentos. Pero son escasos los estudios acerca de cómo fueron procurados estos minerales. 

El arte prehispánico en las zonas de las llamadas "grandes culturas" muestra trabajos de escultura que incluía minerales y metales, trabajados con gran pericia y relacionados con sus cultos religiosos, y trabajos de orfebrería en metales nobles.

Al llegar los españoles a América, encontraron zonas de gran riqueza mineral y piedras preciosas. El mito de El Dorado alimentó la fantasía de un pueblo cuyas construcciones eran de oro y sus habitantes estaban revestidos de este metal de la cabeza a los pies. Muchas expediciones tuvieron como motivo esta fabulosa y mítica ciudad dorada que terminó en la exploración de zonas retiradas y peligrosas; la creación de fundos, caseríos y poblados; la muerte de muchos y el enriquecimiento de los que sobrevivieron.

Desde el inicio del descubrimiento y conquista de América se declararon como propiedad del monarca las minas. Con relación al régimen minero y específicamente a la propiedad de las minas, existen tres tesis:
  1. Las minas son propiedad del dueño del suelo. Esta es la tesis romana que considera que tanto el suelo como el subsuelo son propiedad del ocupante. 
  2. Las minas son propiedad del descubridor, no importando que las tierras tengan ocupantes. 
  3. Las minas son propiedad del monarca. Los monarcas españoles emplearon la tesis regalista ya que la única riqueza que pensaron conseguir fue la de las minas. 
Este sistema regalista tuvo varias etapas. 
  1. Aprovechamiento por el monarca. En un principio se reservó al Rey el aprovechamiento exclusivo de las minas. 
  2. Libre aprovechamiento. En el año 1504 se declaró el libre aprovechamiento: todos podían explotar las minas con tal de pagar el Quinto Real a la Corona. 
  3. Distinción: 
  • Minas ricas o de nación.- pertenecían siempre al monarca. 
  • Minas ordinaria.- podían ser arrendadas a particulares pagando el Quinto Real. 
En Venezuela las primeras preocupaciones de los conquistadores fueron los yacimientos metálicos y los placeres de perlas, con lo cual no solo hicieron que no desmayara su espíritu, sino que permitieron que aparecieran una serie de acontecimientos sociales, económicos y jurídicos en nuestro medio. El país se exploró cuando los conquistadores se lanzaron a la búsqueda de yacimientos auríferos y se abrieron rutas para el tráfico, se creó la economía agropecuaria y aparecieron infinidad de pueblos y colonias cercanas a los lugares de buceo de las perlas. Fueron los yacimientos de oro y los criaderos de perlas, los que contribuyeron a la fijación de núcleos permanentes en tierras venezolanas. En las cercanías de esos lugares de pesca de perlas y yacimientos de oro se originaron un gran número de pueblos, los cuales tuvieron, en algunos casos, una vida efímera, como las minas que lo habían visto nacer, pero, en general, cuando la actividad minera se desvanecía, ya le economía agropecuaria instaba a los colonos a hacerse sedentarios. 

Los placeres perlíferos en el oriente venezolano fueron la primera riqueza conocida por los conquistadores, organizándose de tal suerte el primer núcleo de población en nuestro territorio, Cubagua, en el año 1500, con unas 50 personas que se servían de los indios para el buceo y captura de las ostras perlíferas. 27 años después de la fundación de la pequeña colonia, la explotación de las perlas había alcanzado una prosperidad extraordinaria, como lo demuestra el hecho de que el Rey recibiera por el Quinto Real la cantidad de 20.000 ducados. En 1530 se estimó la exportación de unos 60.000 ducados, lo que indica la importancia económica de estos criaderos orientales. 

Hacia 1531, la población de Cubagua (Nueva Cádiz) emigra hacia los criaderos de Cabo de la Vela y Río de Hacha, donde aparecen dos nuevos pueblos, Nuestra Señora de los Remedios y Río de Hacha. Del primero emigran, al decaer los criaderos perlíferos, hacia el segundo. 

Su trágico final ocurrió en 1541 cuando fue destruida por un maremoto, entonces fue abandonada y únicamente quedan las ruinas de Nueva Cádiz como testigo mudo de la voluntad y ambición de los primeros conquistadores. 

La extracción de oro se inicia simultáneamente con el descubrimiento, bien porque lo suministraban los indios en trueque con los conquistadores por objetos que estos traían, o porque éstos lo encontraban directamente en sus expediciones. La preocupación por encontrar metales preciosos, impulsó al europeo a explorar nuestro territorio y, a pesar de la pobreza de nuestra tierra en este aspecto, al compararla con otras colonias americanas, se realizan algunos hallazgos y se crea una industria de fundición de oro, con lo que se evitaba llevarlo en bruto a Santo Domingo. Las minas sirven también de pretexto para la introducción al país de negros africanos como esclavos. 

En el período de establecimiento de la Colonia, durante el siglo XVI, el rey Carlos IV, celebró un contrato de arrendamiento con la casa alemana "Los Welsares", en 1528, que se prolongaría hasta el año 1556, el cual permitió la realización de varias expediciones organizadas, que, partiendo de Coro, se internaron al occidente, sur y oriente de la entonces Provincia de Venezuela, y de las cuales portaron de regreso con el preciado oro, posiblemente arrebatado a los indios. A pesar de ello, no se han podido hallar claras referencias de las localidades de donde provenía este noble metal.

En 1550, Francisco Fajardo descubre las minas de oro de Los Teques y en 1551, se descubren las minas de oro de San Felipe de Buria en el estado Yaracuy, que originan la fundación de la ciudad de Nueva Segovia, hoy Barquisimeto. En el año de 1552 el gobernador Juan de Villegas descubre otra veta de oro en la Colonia de San Pedro. Estas dos últimas minas fueron abandonadas por la constante hostilidad de los indios.

Hacia el año 1600 empieza a descender considerablemente la producción de oro. Llegó el momento en que no se le encontraba ni para las transacciones comerciales, pues la existencia había sido exportada bien legalmente o de contrabando. 

El rendimiento de las minas de oro descubiertas durante los siglos XVI y XVII fue, en general, de resultados poco halagadores, siendo éste casi insignificante a finales del siglo XVII. La producción general de oro que se registra para ambos siglos, es de un total de 121.346 gramos.

Para tratar de justificar esta situación se acusó a los castellanos de dedicarse a la actividad agrícola y la falta de mano de obra, cuestión que se consideraba perjudicial para la Real Hacienda. Sin embargo, en casi ningún documento enviado a la Metrópoli se niega la existencia de oro. Así tenemos que en el siglo XVIII, Olavarriaga habla en los términos siguientes: “Las minas que la Provincia tiene en sus contornos no son menos estimables que las del Perú y la Nueva España, se haya plata, azogue, cobre, diamante, esmeraldas y perlas y el oro especialmente abunda” (sic).

Los primeros intentos de explotación ferrífera en Venezuela se remontan hasta el primer cuarto del siglo XVIII, cuando los frailes capuchinos establecidos en las cercanías de lo que hoy conocemos como Ciudad Bolívar comenzaron a trabajar en la extracción del mineral, que se hacía evidente en los alrededores. Trabajaron el hierro en pequeña escala y para el consumo interno de las misiones. 

Las primeras noticias acerca del petróleo se remontan al uso medicinal y utilitario que le daban los primeros pobladores del territorio venezolano, a los afloramientos o rezumaderos naturales de este importante recurso que nuestros indígenas llamaban "Mene". El cronista del Nuevo Mundo, Fernández de Oviedo, en su "Historia natural y general de las Indias, Islas y Tierra Firme del Mar Océano", mencionó por primera vez en la literatura universal el petróleo venezolano, en 1535. En 1536 la Reina de España ordenó que en todos los navíos que partieren desde Cubagua le enviaran "de lo mas que pudieres"(sic), de aceite de petróleo, para aliviar la gota de su hijo Carlos V. 

Asimismo, en los Archivos de Indias de Sevilla se menciona que el 14 de diciembre de 1540, otra barrica de petróleo venezolano exportado a España llegó a la Casa de Contratación, para ser enviado de inmediato a Juana la Loca, "al cuidado de persona de responsabilidad". Probablemente éste fue uno de los últimos envíos a través de Cubagua, en 1541.

En 1579, los alcaldes Gaspar de Párraga y Rodrigo de Argüelles informaron sobre un rezumadero de petróleo cerca de la ciudad Nueva Zamora (Maracaibo) y de cuatro más en las afueras de la ciudad. También ofrecieron una extensa descripción de los usos locales de esta sustancia. En el año 1600, el conquistador español Alonso de Ojeda menciona la utilización de esos menes por los habitantes del Lago de Maracaibo. 

Casi doscientos años después, en 1799, el científico Alejandro de Humboldt hizo la primera descripción de los depósitos de asfalto de Venezuela. Humboldt describió las maneras utilizadas por los nativos que vivían cerca de los rezumaderos para aprovechar la brea y el asfalto, y preparó la primera lista de depósitos naturales de asfalto y fuentes termales en la zona costera que se extiende desde Trinidad hasta Maracaibo.

En próximo artículo se desarrollará el tema de la minería y otras actividades extractivas en Venezuela, desde la creación de la República hasta nuestros días.

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